Alguien me dijo una vez “Fingir que no duele,
duele el doble”. Tardaría mucho tiempo en darme de cuenta de la razón
que tenía esa frase, pero desde que la comprendí, vivo con ella.
Pero… ¿Qué voy a contar? Si esto nos ha pasado a todos. Todos hemos fingido
que todo iba bien, nos hemos puesto una sonrisa en la cara y hemos sacado
fuerzas de donde no las había para aparentar, para que no preguntaran,
porque no quedaba otra. Intentar ser feliz es complicado, cuando te das cuenta de que ya no
queda un futuro juntos, cuando ya no serás tú a la que abrace, a la que haga
sonreír, cuando te das cuenta de que a tu historia de “para siempre” le
pusieron un punto final sin tú quererlo. Y te das cuenta de que tienes que ser fuerte, y seguir adelante, pero
también te das cuenta de que ya no tienes razones para hacerlo. Cierras los
ojos, ya no puedes más, buscas el momento en el que todo ha cambiado, pero ya
no lo encuentras, te sientes rota, pero no lo aparentas, al menos cuando el
mundo te rodea, pero sola la cosa cambia. Cuando estás sola, no puedes pensar
en todo lo que ya no tienes, y sobre todo en todo lo que ya no tendrás, te das
cuenta de que esos planes de futuro se han roto, y tu corazón con ellos.jueves, 11 de octubre de 2012
Alguien me dijo una vez “Fingir que no duele,
duele el doble”. Tardaría mucho tiempo en darme de cuenta de la razón
que tenía esa frase, pero desde que la comprendí, vivo con ella.
Pero… ¿Qué voy a contar? Si esto nos ha pasado a todos. Todos hemos fingido
que todo iba bien, nos hemos puesto una sonrisa en la cara y hemos sacado
fuerzas de donde no las había para aparentar, para que no preguntaran,
porque no quedaba otra. Intentar ser feliz es complicado, cuando te das cuenta de que ya no
queda un futuro juntos, cuando ya no serás tú a la que abrace, a la que haga
sonreír, cuando te das cuenta de que a tu historia de “para siempre” le
pusieron un punto final sin tú quererlo. Y te das cuenta de que tienes que ser fuerte, y seguir adelante, pero
también te das cuenta de que ya no tienes razones para hacerlo. Cierras los
ojos, ya no puedes más, buscas el momento en el que todo ha cambiado, pero ya
no lo encuentras, te sientes rota, pero no lo aparentas, al menos cuando el
mundo te rodea, pero sola la cosa cambia. Cuando estás sola, no puedes pensar
en todo lo que ya no tienes, y sobre todo en todo lo que ya no tendrás, te das
cuenta de que esos planes de futuro se han roto, y tu corazón con ellos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario